Matthias Politycki, escritor: “Soy de izquierdas, pero estaría mejor representando por liberales o conservadores”

Matthias Politycki, escritor: “Soy de izquierdas, pero estaría mejor representando por liberales o conservadores”Interview: : Salvador Martínez Mas

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NIUS (Madrid), 31/7/21; zum Interview auf der Seite von NIUS

Entstehungszeitraum: 23/07/2021

Interview

El escritor alemán Matthias Politycki explica a NIUS en esta entrevista por qué ha decidido dejar de vivir en Alemania, país que ha dejado por el “régimen lingüístico” de lo políticamente correcto.
El lenguaje políticamente correcto ya genera lo que se podría describir como exiliados culturales. El escritor alemán Matthias Politycki (Karlsruhe, 1955) parece ser un buen ejemplo.
Este creador, responsable de una dilatada carrera en la que ha producido decenas de novelas, poemas y ensayos, ha dejado de vivir en Alemania por culpa del régimen lingüístico imperante en el país de Angela Merkel.
Hace unos días publicaba un ensayo en el influyente diario Frankfurter Allgemeine Zeitung titulado “Mi despedida de Alemania”. En él, Politycki daba cuenta de cómo la presión que se ejerce en el ámbito cultural para usar el lenguaje políticamente correcto y, por supuesto, inclusivo, terminó por dejarle sin ganas de escribir
“Dejé de disfrutar al trabajar y escribir”, dice Politycki en esta entrevista con NIUS. Él habla con este medio desde Viena. Se ha mudado a la capital austriaca para poder trabajar allí por ser una ciudad, según sus términos, “más liberal” desde un punto de vista lingüístico.
Politycki es un veterano izquierdista. Por eso lamenta especialmente que el actual clima de restricciones a la hora del uso de la lengua se haya impuesto desde el espectro político y cultural de la izquierda. Partidos como el que él todavía define como el suyo, Los Verdes alemanes, son los grandes defensores en suelo germano de la lengua políticamente correcta.
“He leído el nuevo programa de Los Verdes Alemanes, y sólo desde un punto de vista de la lengua, es aún peor a lo que me podía haber imaginado”, sostiene Politycki, a falta de dos meses para las próximas elecciones generales alemanas. “Soy de izquierdas, pero en mi país estaría mejor representando actualmente, como escritor, por liberales o conservadores”, abunda.
Independientemente de a quién vote en la próxima gran cita con las urnas, Politycki cree que ha llegado el momento de que los creadores, escritores e intelectuales como él, hablen en voz alta y defiendan la neutralidad de la lengua.
“Yo no escribo en lenguaje políticamente correcto y mantengo mi estilo porque simplemente me siento obligado a respetar el uso correcto de la gramática, algo que no tiene nada que ver con la ideología”, defiende Politycki. “La lengua es mi vida, no tengo elección, ¡Tengo que defenderla!”, exclama con determinación.

Usted se ha mudado a Viena, ciudad que usted describe como “liberal” desde un punto de vista lingüístico, porque no quería seguir enfrentándose todos los días al clima lingüístico de Alemania. ¿Qué le molesta de Alemania?

Mi día comienza, por la mañana, cuando hago café o lo hace mi mujer. Escuchamos a menudo la radio. Y ahí ya me doy cuenta de que se está utilizando demasiado el lenguaje políticamente correcto o inclusivo. Personalmente, no tengo problemas con que se haga más visible a las mujeres en el debate público. Pertenezco a una generación que se implicó mucho con la emancipación de la mujer. Pero cuando se utiliza la lengua para vehicular una visión del mundo, entonces la lengua pierde su neutralidad y, así, me sienta mal el café.
La lengua debería ser una plataforma para intercambiar opiniones, para que haya controversias. Porque yo pienso, como veterano izquierdista que soy, que las cosas deben discutirse. Pero lo que no hay que hacer es, a través de la lengua, vehicular la idea de que unos hablan en el lado correcto y los otros en el lado de los reaccionarios. Esta sensación la he tenido varias veces al cabo del día en Alemania, ya sea en intervenciones en la radio, hablando con conocidos y demás. Pero también, cada vez más, por ejemplo, en el trabajo con los editores.

 ¿A qué se refiere?

A que desde hace unos años uno tiene que discutir con los editores muy en detalle cómo uno ha de expresarse, y ¡ No se trata de cuestiones de estilo ! […]